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¿Qué vitaminas y suplementos consumir si eres adulto joven?


Este artículo te aconseja cómo prevenir y contrarrestar enfermedades y dolencias, según la etapa de vida en la que estés, a través del consumo de vitaminas y suplementos nutricionales.

Pese a que las personas no tienen la misma composición corporal ni genética, existen ciertos parámetros asociados a las necesidades nutricionales según la edad y el sexo, pero sobre todo en el caso de padecer alguna enfermedad o condición de salud.

Por lo mismo, cuando sabes cuáles son los nutrientes que no pueden faltar en tu dieta puedes prevenir y sobrellevar enfermedades como las digestivas, las relacionadas a las articulaciones e incluso aquellas más graves, como la diabetes o el cáncer.

Y si tu alimentación no es la mejor, con mayor razón, asegúrate de comer alimentos que proveen las vitaminas que necesitas, o suplementos alimenticios en el caso de que no tengas tiempo suficiente para preparar tu comida.

 

Los nutrientes que necesitas a los 30

Calcio

Según un artículo del diario Clarín, en esta década las hormonas tienden a equilibrarse, lo que se traduce en que la mayoría de los cambios ocurren por el estilo de vida de las personas. Sin embargo, a modo general, tanto mujeres como hombres suelen perder el tono muscular a esta edad.

Para esto, lo más recomendado es consumir 1.000 miligramos de calcio diario. El Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) así lo establece, junto con indicar que el consumo inadecuado de este mineral está relacionado con la disminución de la densidad ósea y un alto índice de fracturas.

El calcio también ayuda a que el corazón, los músculos y los nervios funcionen debidamente, por lo que si no tienes cómo medirlo en tu ingesta diaria, no desestimes consumirlo a través de suplementos.

En el caso particular de las mujeres embarazadas, es ideal aumentar el aporte de calcio para impedir una descalcificación de huesos y dientes en la madre, priorizando el consumo de leche descremada, yogures light y quesillos pasteurizados, como señala esta nota de la Clínica Las Condes.

 

Vitamina D

Es clave para personas entre los 30 y 40 años, pues sin dosis suficientes de ella el cuerpo no puede absorber el calcio. Como también señalan del NIH, cuando esto ocurre, el organismo se ve obligado a mover las reservas de este mineral, debilitando el hueso existente e impidiendo la formación y fortalecimiento de hueso nuevo y fuerte.

La vitamina D  también fortalece el sistema inmune, disminuye el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina, contribuye a prevenir y combatir la obesidad, y ayuda a disminuir la producción de células cancerígenas en ciertos tipos de cáncer.

De manera natural se encuentra en productos como los huevos, el queso, la leche y la mantequilla, y en cantidades más pequeñas, en la carne, el pescado y los aceites de hígado. Además, el cuerpo la produce cuando la piel se expone directamente al sol. Además, puedes obtenerla en forma de suplemento.

 

A los 40

Vitamina B12

A esta edad ocurren varios cambios a nivel hormonal, articular pero, sobre todo, anímico. Incluso algunas mujeres pueden comenzar a experimentar síntomas pre-menopáusicos. Al mismo tiempo, la estructura de la cara puede cambiar significativamente, ya que pierde grasa, volumen y masa ósea.

Por todo esto, además de controlar el consumo de calcio y vitamina D, es elemental abastecerse de vitaminas como la B12 y B6, que desempeñan un papel clave en la producción de sustancias químicas en el cerebro que afectan el estado anímico. Es lo que señalan los expertos de Clínica Mayo al respecto.

Bajos niveles de esta vitamina (B12) pueden provocar graves trastornos digestivos como la enfermedad celíaca o la enfermedad de Crohn, por lo que es recomendado suplementar su consumo de ser necesario pero, sobre todo, consultarlo con un médico antes de hacerlo.

 

Vitamina E

Cuando las mujeres cumplen los 40 es recomendable que se realicen pruebas de detección de cáncer de cuello uterino cada tres años, además de los exámenes ginecológicos anuales. La detección y tratamiento de lesiones pre-cancerígenas pueden prevenir la aparición y desarrollo de esta enfermedad.

En este sentido, la vitamina E, además de que es antioxidante y maneja los radicales libres nocivos del cuerpo, resulta ideal para prevenir tanto el cáncer como la arteriosclerosis.

 

¿Alimentación o suplemento?

Puedes optar por lo uno u otro, siempre y cuando te informes lo suficiente y/o consultes con tu médico de cabecera, porque si bien los nutrientes que otorgan tanto los alimentos como los suplementos son innegables, algunas veces su consumo descontrolado puede generar problemas para tu salud.

Ahora bien, el presupuesto siempre es relevante, por lo mismo puedes alternar una dieta más saludable con el uso de suplementos, más que abocarte de lleno a una alternativa o la otra. De cualquier forma, atrévete a dar el paso: siempre será mejor prevenir que curar.

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